Joan_Torres
Mercadillos de Navidad de Innsbruck: guía, fechas y horarios
Hay una foto que solo se puede hacer en Innsbruck: los puestos de madera del mercado, el Tejadillo de Oro detrás, y por encima de los tejados una pared de montaña nevada de dos mil trescientos metros. No es un decorado. Es la Nordkette, y se sube en funicular desde el centro en menos de media hora.
Eso es lo que diferencia los mercados de Innsbruck de los de cualquier otra ciudad europea, y es también por lo que hay siete y no uno: cada barrio tiene el suyo, y uno de ellos está literalmente en la montaña. En esta guía os contamos cuáles son, cuándo abren, qué se come, cuántos días hacen falta y qué otros mercados hay repartidos por el Tirol.
Si preferís que la logística la llevemos nosotros, nuestro viaje a los mercados de Navidad de Innsbruck son tres días desde 845 €.
Cuándo abren los mercados de Navidad de Innsbruck
La temporada arranca a mediados de noviembre. La mayoría cierra el 23 de diciembre, pero dos siguen hasta Reyes, que es un detalle útil si viajáis entre Navidad y Año Nuevo.
|
Mercado |
Fechas |
Horario |
Cómo es |
|
Casco antiguo (Altstadt) |
13 nov – 23 dic |
11-21 h |
El de la postal, bajo el Tejadillo de Oro |
|
Marktplatz |
13 nov – 23 dic |
11-21 h |
El familiar, a orillas del Inn |
|
Kaiserweihnacht (Bergisel) |
13 nov – 20 dic |
V 14-20 h · S-D 11-20 h |
Solo fines de semana, junto al trampolín |
|
Hungerburg |
20 nov – 6 ene |
L-V 13-19 h · fin de semana 12-19 h |
En la montaña, con vistas sobre la ciudad |
|
Wiltener Platzl |
20 nov – 23 dic |
16-20 h |
El de barrio, pequeño y sin turistas |
|
St. Nikolaus |
20 nov – 23 dic |
16-21 h |
Al otro lado del río, solo por la tarde |
|
Maria-Theresien-Strasse |
25 nov – 6 ene |
11-21 h |
El moderno, con las montañas de frente |
Fechas y horarios de la temporada actual según la organización de la Bergweihnacht de Innsbruck.
Dos cosas que conviene retener: el último en abrir es el de Maria-Theresien-Strasse, el 25 de noviembre, y los dos que aguantan hasta el 6 de enero son ese y el de la Hungerburg. Si viajáis en la última semana del año, esos son los vuestros.
El casco antiguo: el de la postal
Es el más antiguo y el más pequeño en superficie, y aun así el que todo el mundo recuerda, porque está encajado entre las casas medievales de la Herzog-Friedrich-Strasse con el Tejadillo de Oro —los 2.657 tejas doradas que Maximiliano I mandó poner en 1500— presidiéndolo todo.
Se ve en una hora larga, y merece la pena hacerlo de noche: la iluminación de las fachadas góticas es de las mejores de Austria. Fijaos en los cuentos gigantes de las fachadas, que cambian cada temporada y que a los niños les gustan más que los puestos.
Marktplatz: el de las familias
A orillas del Inn, con el río y las montañas de fondo, es el que mejor funciona con niños pequeños: hay carrusel, un pequeño tren y un espacio de talleres. Está a cinco minutos del casco antiguo, así que en la práctica se hacen los dos seguidos.
Hungerburg: el mercado de la montaña
Este es el que no tiene ninguna otra ciudad. Se coge el Hungerburgbahn —el funicular cuyas estaciones diseñó Zaha Hadid, que parecen bloques de hielo— y en pocos minutos se está a 860 metros, mirando Innsbruck desde arriba con el valle entero iluminado.
Es un mercado pequeño, de unos pocos puestos, y precisamente por eso funciona: se sube al atardecer, se toma un ponche viendo cómo se encienden las luces de la ciudad, y se baja. Si además os quedan ganas de montaña, desde ahí siguen los teleféricos de la Nordkette hasta el Hafelekar, a 2.256 metros, en menos de media hora desde el centro.
Los otros cuatro
Maria-Theresien-Strasse es el más moderno y el más fotografiado después del casco antiguo: la calle ancha, las luces colgadas de lado a lado y, al fondo, la pared de la Nordkette. Es el que abre más tarde y uno de los dos que llegan a Reyes.
Wiltener Platzl es el de barrio, en el sur de la ciudad, junto a la basílica de Wilten. Pocos puestos, vecinos, y la sensación de haber encontrado algo que no está en las guías. Abre solo por la tarde.
St. Nikolaus está al otro lado del Inn, en el barrio de las casas de colores que salen en todas las fotos de Innsbruck vistas desde el puente. También solo por la tarde, y también sin apenas turistas.
La Kaiserweihnacht del Bergisel es la novedad de los últimos años y funciona solo los fines de semana, arriba junto al trampolín de salto olímpico. Se sube por el bosque, hay fuego, hay carne a la brasa y hay una panorámica del valle que ninguno de los otros seis tiene.
Qué se come y qué se bebe
En el Tirol la especialidad no se discute: los Kiachl. Son unos buñuelos grandes de masa frita, servidos salados con chucrut o dulces con mermelada de arándano rojo. Es el olor que hay en el casco antiguo desde las once de la mañana y es lo que hay que pedir primero.
Después, Schlutzkrapfen (una pasta rellena de espinacas y requesón, prima de los ravioli, muy tirolesa), Kaminwurzn (embutido curado de montaña), Kaiserschmarrn si hace mucho frío y, para beber, Glühwein de vino tinto y el ponche de la casa de cada puesto. La taza lleva depósito: la devolvéis y os devuelven el dinero, o os la quedáis de recuerdo.
Cuántos días hacen falta
Con tres días va sobrado, porque la ciudad es pequeña y se hace toda a pie. Un reparto que funciona: el primer día, casco antiguo y Marktplatz, que están pegados; el segundo, Maria-Theresien-Strasse por la mañana y la Hungerburg al atardecer; y el tercero, o bien la Nordkette entera hasta el Hafelekar, o bien una escapada a uno de los mercados del Tirol.
Nuestro viaje a los mercados de Navidad de Innsbruck son exactamente tres días, con el hotel en el centro para no depender de nada.
Los otros mercados del Tirol
Si tenéis coche o no os importa el tren regional, hay cinco que valen el viaje:
Hall in Tirol, a diez minutos, tiene el casco antiguo medieval más grande del Tirol y un mercado en la plaza mayor que es de los más bonitos de la región.
Rattenberg es la ciudad más pequeña de Austria y vive del vidrio soplado desde hace siglos. En Adviento los talleres abren y el mercado se llena de piezas de cristal: es una excursión de media tarde y no se parece a nada.
Seefeld, a 1.200 metros, es el que casi siempre tiene nieve de verdad. Kitzbühel monta el suyo en la Vorderstadt, entre las fachadas de colores. E Imst tiene el más pequeño y el más local de los cinco.
Las fechas de estos cinco las publica cada municipio por su cuenta y no siempre coinciden con las de Innsbruck: comprobadlas antes de reservar un día para ir.
Con niños
El Marktplatz, por el carrusel y los talleres; el casco antiguo, por los cuentos gigantes de las fachadas; y la Hungerburg, porque para un niño subir en funicular ya es medio plan. Los tres que abren solo por la tarde —Wiltener, St. Nikolaus y el Bergisel— encajan peor con horarios infantiles.
Tenemos una selección de viajes a Austria con niños si queréis ideas para el resto del viaje.
Y si queréis comparar
Los otros dos grandes de Austria tienen guía propia: los mercadillos de Navidad de Viena, que son once y son ciudad imperial, y los de Salzburgo, que son la postal alpina clásica. Y si vais al Tirol en invierno y os tienta cambiar los puestos por las pistas, os interesa qué estaciones de Austria tienen más nieve garantizada: Innsbruck es, de largo, la mejor base para combinar las dos cosas.
Organizamos viajes a Austria desde 1953. Decidnos qué fechas tenéis y os montamos el viaje entero, con el hotel donde toca y el transporte resuelto.
Añadir nuevo comentario